El blog de Eloy Garza

Un blog dedicado al estudio de las repercusiones sociales y personales de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), además de analizar las nuevas expresiones de la cultura popular, en un entorno virtual.

sábado 24 de diciembre de 2011

LO QUE BUSCA EL LECTOR DE PRENSA

¿Qué busca de verdad un lector en un post o un artículo de periódico? Mejor planteo la pregunta en negativo: ¿qué no busca un lector en un post o en un artículo? No busca conocer los chismes políticos de los funcionarios de tercera categoría; no le interesa saber las ambiciones políticas de un aspirante a presidente municipal o diputado local. El lector no quiere perder el tiempo de su lectura con información secundaria, que no le aporte nada a su vida personal, sus relaciones con otros vecinos, o la calidad de su entorno vital. Cualquier persona podrá estar de acuerdo conmigo en este punto. ¿Por qué tendría que ser yo el receptor de las metas aspiracionales de un sujeto que ni siquiera tengo el gusto de conocer? Menos si el ambiente laboral de este individuo lo cubre una oficina de gobierno, de la cual tengo mis reservas que sea un dechado de buenas intenciones o proyectos desinteresados en favor mío o de los míos. En suma, me importa una pura y dos con sal lo que haga o deje de hacer con su trayectoria profesional ese político cuyo curriculum por más abultado que esté de cargos burocráticos me resulta ajeno y, por ende, rotundamente indiferente.

Entonces, ¿por qué las columnas políticas de los periódicos locales están repletas con anécdotas de estos politiquillos de quinta? ¿A mí qué me importa que un tal Ugo "sin hache" del Ayuntamiento de San Pedro haya convocado a una posada a la que no acudió el alcalde Muricio? ¿O que fulano de tal, diputado del PRI esté peleado con el Tesorero de Los Aldama porque no le prestó una camioneta oficial? ¿O que el hermano del delegado de la SCT, que es comisionado de no sé qué paraestatal no quiera recibir a la esposa del líder del PAN de no se cual municipio metropolitano? Es el tipo de notas que nunca aparecerá en algún periódico español, ya no digo El País, o El Mundo, ni siquiera El Diario de Castilla, periódico regional y corto de miras, si los hay. ¿Pero qué pasa con la prensa de Nuevo León que sí se regodea publicando este tipo de notas? Pues sucede que se les salen los remiendos de las faldas. O sea, se nota por qué lo hacen. Respuesta que clasifico en tres puntos: el primero, por culpa de una inocultable mediocridad que reina en el mundo mediático. El segundo, porque estas columnas no apuntan a informar a los ciudadanos, sino que son cartas cruzadas entre políticos, los cuales pagan al reportero en turno por los servicios prestados. El tercero, porque eso le ahorra al reportero el fatigoso trabajo de investigación periodística.

Algún lector masoquista de esos libelos me podrá alegar que si dichas comunas se publican, es porque la gente las pide, exigencia surrealista a lo que el reportero no puede negarse. Y yo le respondo que ningún lector en su sano juicio las pide, sino que, simplemente es lo que hay, o más bien, es lo que se nos da. Así que la culpa es del periodismo rapaz, mendaz y de campanario, que es lo que priva en estos lares regiomontanos, fruto de nuestra costumbre de leer apenas tres libros por cabeza, cantidad que a veces, incluso resulta excesiva de acuerdo con los recientes hechos documentados en la Feria de Libros de Guadalajara.        

martes 15 de febrero de 2011

¿CON QUÉ SE COME LA ADHOCRACIA Y CÓMO SIRVIO A LOS EGIPCIOS?


Conozco a más de un aspirante a líder revolucionario que quiere emular en su propio país la hazaña tunecina y egipcia. Con o sin dictador al frente, la moda es mover el tapete a los gobiernos corruptos y aderezar la insurrección doméstica con heroicas proclamas dictadas a los medios internacionales.

La cosa sería valedera y hasta legítima de no ser por un bemol: en lo que Manuel Castell define como  “wikirevolución del jazmín”, los protagonismos con micrófono adherido a la solapa, salen sobrando. Lo más cercano a esta figura, más anticuada que un gentleman con bombín y zapatos de piqué, es Mohamed Elbaradei. Con gesto de mártir que acepta arrojarse al mar embravecido, pero sin desabotonarse la camisa ni aflojarse la corbata, este premio Nobel de la Paz (por su lucha contra la proliferación de armas nucleares) y ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, ha declarado muy orondo su sacrificio de dirigir el proceso de transición y lanzarse como candidato presidencial.

Los muchos protestantes muertos, mutilados y heridos, parecen no reparar en la injusticia irónica de haber dejado jirones de su vida y su cuerpo en las baldosas ensangrentadas de la plaza Tahrir (plaza de la Liberación) en favor de una libertad en la que Elbaradei ahora estampa su firma y su heráldica, con cara de profeta afligido por los cientos de víctimas a quienes conoció recientemente por televisión.

Los mismos protestantes egipcios parecen olvidar un principio elemental que se impusieron en su heroica gesta: cien son mejor que uno. En otras palabras, la multitud abriga más sabiduría que el más sabio de sus integrantes, así tenga la testa coronada por Estocolmo. La diferencia entre estas protestas sociales y las anteriores registradas en la historia consiste en que en las recientes no hay primus inter pares: no ha primeros entre iguales. En realidad, la democracia en Egipto ha izado sus banderas no gracias a un líder carismático y de verbo flamígero, sino gracias a la adhocracia. Sé que al toparse de súbito con esta palabra, más de un lector alzarán las cejas; yo también las alcé cuando la leí por primera vez y corrí a rastrarla en Google.

Adhocracia quiere decir ausencia de jerarquía y el término lo popularizó Alvin Toffler en su best seller “El shock del futuro”. Suele usarse en teoría administrativa para definir a las organizaciones flexibles, descentralizadas y antiburocráticas, donde sus directivos cuentan con el mismo nivel de autoridad en la toma de decisiones y predomina la colaboración simple. Implantada en la esfera política, la adhocracia crea estructuras temporales, no complejas, para resolver un problema social concreto. Luego se diluyen o se metamorfosean en uno o más cuerpos organizativos diferentes para la consecución de otros fines.


La ausencia de cabezas visibles o protagonismos definidos en los movimientos sociales de Túnez y Egipto (a pesar de Elbaradei) es una de las pruebas de que los actos de insurrección en esos países árabes fueron alentados y comunicados masivamente por las redes sociales, por lo que pueden ser bautizados como revoluciones twitteras. Es decir, son adhocráticas. Y sin adhocracia no hay nuevos medios. Así de simple. Basta recordar que la web está compuesta de nodos interconectados, sin que ninguno de éstos sea el principal o central. En las redes sociales la adhocracia es una denominación de origen.  De manera que si algún lector quiere alentar desde Facebook o Twitter una revolución para derrocar al mal gobierno de su país, estado o municipio, tenga presente que su acto precursor será anónimo o no será. O, como decían tres personajes de Alejandro Dumas: “Todos para uno y uno para todos”.

EGIPTO EN LLAMAS: ¿Y NOSOTROS?


La discusión sobre el verdadero papel que desempeñaron los nuevos medios en la revolución egipcia del 25 de enero pasado es un falso debate. Incluso puede ser una cortina de humo que nos distraiga de lo importante sobre el derrocamiento del presidente Mubarak. ¿Pero qué es lo importante en este hecho inédito en la historia mundial? En principio de cuentas que la transición democrática en Egipto no termina de consumarse sino que acaba de empezar. Y que si bien las redes sociales ayudan a tumbar gobiernos, no sabemos si ayudan a formarlos. 

Eso no parece desvelar a intelectuales mediático como el norteamericano Malcom Gladwell y el ruso Evegny Mozorov quienes, por condenar un exceso (pensar que la egipcia es la primera revolución twittera) incurren en otro (creer que los nuevos medios no fueron relevantes en este radical cambio de mandos). Coincido con otros analistas como Jeff Jarvis y Jay Rosen cuando nos piden no caer en impresiones absolutistas y por ende aconsejan prudencia a la hora de calificar un acontecimiento histórico que aún falta por desplegarse. En ambos casos, la ceguera es evidente. Es más: una revolución instantánea como la vivida por el pueblo egipcio porta un aura de misterio que levanta intrigas antes que certezas.

Lo que sí podemos pedir a fundamentalistas occidentales como Gladwell, es que no cancelen por anticipado el análisis del rol que jugaron medios como Twitter y Facebook en estos hechos que son parteaguas en la historia moderna del mundo. Porque si les hacemos caso, dejaremos de elucubrar cómo pudo depositarse tan rápidamente (cuestión de días) la opinión articulada de los líderes de opinión en la conciencia colectiva. O al revés: como pudieron interpretar los líderes de opinión en pocas horas el sentir de la mayoría. Pero ambas posiciones se evaporan con la obviedad de Gladwell: hubo revoluciones mucho antes de que apareciesen las redes sociales. 


Lo que no entiende Gladwell, a pesar de ser un analista tan competente, es que lo existente ahora y no antes, es la rapidez con que se propaga una idea libertaria. Este factor de difusión inmediata es nuevo y no se puede descartar de un plumazo. Menos se vale menospreciar a las redes sociales que, en un santiamén, conectaron grandes flujos de información propiciando lo inaudito: hacer pasar a la gente de ser meros espectadores a participantes activos. ¿Cómo? Fácil: diseminando valores compartidos que, en un clima de zozobra social, violencia urbana y parálisis política, aunado a tecnologías sociales en expansión, se detonan como quien quita el seguro a una granada. A partir de ese punto de inflexión, las posibilidades de un movimiento subversivo son naturales e incluso esperables, lo mismo en Túnez que en Egipto. ¿Y en Monterrey?

lunes 14 de febrero de 2011

MALCOM GLADWELL EN EGIPTO


En un artículo publicado por The New Yorker, el 2 de febrero de 2011, titulado “Does Egypt need Tweitter” Malcolm Gladwell niega que las redes sociales, que él denomina los “como” de un acto de comunicación, puedan tener importancia en protestas sociales como las que llevaron a derrocar al gobierno de Egipto. Dice que de haber escrito Mao en estos tiempos su conocida frase “el poder nace del fusil”, hubiéramos exclamado: “¿Viste lo que twitteó Mao?”

Gladwell tiene razón: el activismo social requiere de raíces profundas y fuertes lazos que no se limitan a los nuevos medios. La gente protestó y derribó gobiernos antes de que se inventara Facebook y antes de la llegada de Internet.  Sin duda, la insatisfacción social siempre encontrará la manera de comunicarse a través de dispositivos de comunicación al uso. Pero en 2011, la rapidez con que se difundió el sentimiento social en Túnez y Egipto fue gracias a los nuevos medios y lo que antes ni siquiera se soñaba, ahora se volvió un recurso necesario. Egipto sí necesita Twitter; sólo los dictadores como Mubarak, no.  

domingo 13 de febrero de 2011

LOS ALBORES DEL HACKTIVISMO


Anonymous es una paradoja: ¿son un meme (fenómeno de Internet) o es una pequeña comunidad de hackers anónimos y transnacionales? Si es lo primero, se impone la vaguedad en los propósitos de sus participantes y la falta de agenda en sus acciones; si es lo segundo, se presiente un movimiento bien coordinado y preciso al atacar sus blancos. Si es lo primero, el reclutamiento de adherentes es etéreo, caótico y de movilización frágil (nadie sabe quién es quien). Si es lo segundo, su tejido orgánico es tan hermético como una secta de hackers especializados en tumbar plataformas virtuales. La etiqueta puede aglutinar ambos sentidos del término; juegan a dos pistas y permean en las redes sociales como la humedad.  

Son apartidistas, carecen de líderes visibles, portavoces, no respetan izquierdas ni derechas, desconfían de los medios impresos de comunicación y están seguros de que al mundo lo dominan poderes fácticos como las instituciones bancarias en contubernio con los organismos financieros internacionales. Utilizan una red de chat conocida como IRC Anonops. Los consensos de sus próximos ataques brotan como por arte de magia entre sus militantes.  Lo que sí queda claro son sus fines: en un principio, se propusieron expulsar de la red a quienes no profesasen, como ellos, la libertad de expresión. Luego han sido un medio de organización eficaz para luchar en contra de la corrupción de los gobiernos, derrocar gobiernos como el de Túnez y Egipto y  repudiar la censura como la del gobierno mexicano. En un par de años, han pasado del mundo virtual a la vida real.

Los miembros de Anonymous integran un magma varipinto y tranversal; suelen ser ciberactivistas, en su mayoría jóvenes de clase media entre los 16 y 35 años, y se comportan como demócratas fundamentalistas, un tanto intolerantes e histriónicos si uno se atiene a su lema, o más bien a su call to action: “Somos legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos”. La primera parte de la frase tiene resonancias bíblicas. La segunda, sesgos anticristianos. La tercera, alardes mnemotécnicos. La cuarta, alusiones teatrales a Esperando a Godot.  Usan una máscara propia del terrorista de V. De Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore que luego se convirtió en película en 2006, y si cuentan con algún refugio oficial, este puede ser la suma de los sitios www.whyweprotest.net, además de www.whywefight.net

Nacieron como organización en los tablones de imágenes o imageboards como 4chan y Futuba Channel, la Wiki asociada partyvan.info y entre sus intenciones iniciales estaban la de divertirse con bromas sofisticadas como meter spamming en salas de chat, u ordenar cientos de pizzas a los domicilios de las personas que no les agradan, por lo que en un principio no les tomaban en serio sus expresiones excesivas e incendiarias. Después sus detractores se enteraron que éstos jóvenes no están jugando: su grado de profesionalismo les ha permitido dar en la diana frecuentemente, como lograr que la policía de Toronto, Canadá, detuviese a un pederastia llamado Chris Forcand gracias a varios hackers que se autodenominaron “vigilantes de Internet” y operaron una especie de caza virtual del delincuente.  Desde entonces, Anonymous ha tirado páginas web, organizado marchas masivas y emitido declaraciones de ciberguerrilla, lo mismo en Facebook que en Twitter, con videos alusivos a sus ideales,  subidos en Youtube.

En 2008, Anonymous creó el Proyecto Chanology con la meta de bajar de Internet a la Iglesia de la Cienciología. En un par de horas, las páginas web de la Iglesia sufrieron ataques de denegación de servicio (DdoS) y se volvieron inaccesibles para los usuarios, además de filtrar documentos extraídos de los archivos de la Iglesia y protestar pacíficamente en la calle con cartelones en Orlando, Florida, Santa Barbara, California y en Manchester, Inglaterra, hasta extenderse a Europa y Australia, todo precedido por una declaración de guerra en forma de video de Youtube (Message to Scientology), subida a esa red social el 21 de enero de ese año, donde se acusa a la Iglesia de la Cienciología y al Religious Technology Center de fanatismo e intolerancia: “Los métodos, hipocresía e ingenuidad de su organización han hecho sonar sus campanas fúnebres”. 

A partir de ese día se ha sobrevenido una agenda de protestas sistemáticas, con distribución de folletos, pintas, voteos y flyers incluido, en ciudades como Toronto, Londres, Sidney, Berlín. La Iglesia de la Cienciología ha respondido con la política “Attack the attacker”, y ha considerado a Anonymous como SP (suppressive person), por lo que atribuyó a esa organización virtual las amenazas de bomba que sufrió en uno de sus centros en 2008.     

sábado 12 de febrero de 2011

NEW FASHION: HACKTIVISTAS EN MÉXICO


En México también está haciendo de las suyas Anonymous. La primera acción en contra de una página web mexicana y en general de América Latina, sucedió el 9 de febrero con la llamada “Operación Tequila”. En señal de venganza, los hacktivistas saturaron www.noticiasmvs.com durante dos horas, de las 20 a las 22 hs (Hora en ciudad de México), y www.mvs.com.mx a las 17 h (Hora en ciudad de México) mediante un ataque de DDos (denegación de servicio) a la empresa radiodifusora, en protesta por el despido de la primera emisión de la periodista Carmen Aristegui (preguntó al aire si el Presidente de México tenía o no problemas de alcoholismo) y fue coordinada desde la cuenta de Twitter @ContraLaCensura.

La noche de ese mismo día, el hashtag de la operación #OpTequila aparecía como Trending Topic en esa red social. Un día antes  los miembros de Anonymous habían dado de alta el blog “Boicot contra MVS”, alojado en WordPress, desde donde se descargaba LOIC (Low Orbit lon Cannon), aplicación diseñada originalmente para probar la resistencia de las redes informáticas. El truco consiste en enviar grandes flujos de información por segundo, hasta provocar la saturación y la consecuente pérdida de conectividad de la red del servidor atacado, que se hace inaccesible dado su gran consumo de ancho de banda. Desde un IRC (Internet Relay Chat), protocolo de comunicación en tiempo real basado en texto, se opera un ataque coordinado por todos los usuarios conectados a ese canal, acción que en informática se conoce como inteligencia de enjambre (Hive Mind). Al momento se organiza un conjunto de robots informáticos que se ejecutan autónomamente: botnet (la técnica más usual de ciberataques). Dado que el DDoS se detona lo mismo desde Windows que desde Linux, es fácil que cualquier programador participe como voluntario, sin importar en que parte esté del mundo.    

Anonymous emitió un comunicado el mismo día del ciberataque a MVS donde explicó que la abrupta e injusta salida de Aristegui demuestra que la libertad de expresión no existe en México. En seguida, presentaban su decisión de “apoyar una propuesta de un grupo de voluntarios de diversos países para realizar una protesta virtual, con el fin de demostrar que no estamos dispuestos a seguir tolerando los abusos de los gobiernos contra las voces que prefieren la verdad a censurar”. Lo extraño es que no se pronunciaron directamente en contra del gobierno de Felipe Calderón. 

El número de participantes de este ciberataque no se hizo público, pero si se considera que el portal de MVS quedó fuera de la red desde los primeros minutos en que inició el DDoS, quiere decir que fueron decenas de miles los participantes. Los seguidores de Anonymus se han incrementado exponencialmente en unos cuantos meses y abarcaban un espectro global y ya forman legión. Su mensaje concentra en una sola bandera los diversos actos de vandalismo digital y se dicen dispuestos a enfrentarse contra los represores de los contados espacios democráticos en los medios de comunicación: “La protesta es un derecho que tenemos y que ejercemos con la solidaridad de otros Anonymus en el mundo”. En el mismo comunicado, se deslindaron de cualquier ciberataque contra la Presidencia de la República: “Si bien el gobierno mexicano es uno de los principales responsables de la situación, nos deslindamos de ataques hacia páginas del gobierno hasta nuevo aviso”. Como puede verse, Anonymous dejó la puerta abierta para escalar sus acciones a un grado de sofisticación más delicado.

Los hacktivistas aprovecharon una laguna en la legislación mexicana porque el DDoS no está tipificado como delito, así que sus promotores no podrían ser acusados legalmente. Ellos mismos se asumen como participantes de la democracia activa e hiperpolítica, y a pesar de que sus acciones no repercuten en las tendencias electorales (por el momento), sí son una muestra representativa de las posiciones políticas (o la oposición al poder legal o fáctico) de miles de ciudadanos de diversos países del mundo  para expresar su inconformidad con la política de una empresa (como lo hicieron con Mastercard y PayPal, obligados a replicar su plataforma en varias webs-espejo), un gobierno (como el de Túnez o Egipto) o una Ley (como la Ley Sinde, en España). Lo cierto es que sus acciones parecen seguir la opinión de Carlos Fuentes: “no existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad”.

El éxito del bloqueo masivo en contra de MVS en México, augura que se multiplicarán los voluntarios apartidistas, que luchan en favor de la libertad y la injusticia tanto en nuestro país como en América Latina y acepten instalar y alojar ORCLOIC en sus computadoras, a fin de formar parte de los ciberataques, dirigidos por la inteligencia de enjambre de Anonymous. Por lo pronto, según otro comunicado de esta organización, la “Operación Tequila” se dirige ahora en contra del sitio de la estación EXA FM (www.exaf,.com) y convoca a una marcha masiva partiendo del Auditorio Nacional hasta las instalaciones del Grupo MVS en la ciudad de México, disfrazados, desde luego, con sus máscaras representativas de Guy Fawkes.  

martes 8 de febrero de 2011

EL HUFFINGTON POST DE ARIANNA Y SU COMPRA POR AOL


La portada del Huffington Post del 7 de febrero de 2011 presentó una editorial de su directora general Arianna Huffington muy diferente a lo que se publica a diario; por lo general ese espacio se dedica a avisar sobre nuevas secciones, fichaje de nuevos periodistas en el equipo o nuevas aplicaciones. Ese día fue tan distinto y decisivo como aquel 9 de mayo de 2005 cuando por primera vez apareció en línea el medio: el Huffington Post había crecido a un ritmo vertiginoso gracias a la visión comercial de su co-fundadora y de su principal inversionista Kenny Lerer, apoyados por el Consejero Delegado Eric Hippeau y por el equipo comercial de Greg Colman. Pero esa mañana neoyorquina, a varios grados bajo cero, Arianna dio oficialmente el gran salto: anunció que el Huffington Post había sido comprado por America On Line (AOL), una de las principales compañías de servicios y contenidos en Internet de Estados Unidos, por la nada despreciable suma de 315 millones de dólares, es decir 10.1 dólares por cada usuario único mensual (para poner en perspectiva estas cifras recordemos que Facebook está valorada en el mercado en 50 mil millones de dólares).

¿Por qué aceptó Arianna vender su agregador de noticias a AOL?  No sólo porque ella seguiría capitaneando la línea editorial, dirigiendo una nueva empresa ahora conocida como The Huffington Post Media Group, con lo que garantizaba la línea liberal que ella eligió desde que se separó de su marido republicano; sino porque con sus nuevos socios su periódico convertirá el contenido de videos que ocupaba 30 por ciento de su portal a 70 por ciento y podría cubrir más de 800 ciudades de Estados Unidos (una valiosa infraestructura para el periodismo ciudadano que ella promueve de cara a las elecciones presidenciales de 2012). AOL también le ofreció poner al servicio de su medio los estudios de televisión de última generación que tiene en Nueva York y Los Ángeles, además de sumar otras aplicaciones suyas como autoblog, música, AOL Latino y Voces Negro.

The Huffington Post, ubicado en el Soho neoyorquino, nació como periódico en línea y agregador de noticias 24/7, con operación de bajo costo, soportado por 127 empleados, la mayoría treintañeros, 55 de ellos periodistas, 6 mil blogueros eventuales (comenzó con 500) y 30 expertos en tecnología, ubicados en Estados Unidos, India, Filipinas, Chile, Argentina, Ucrania y Vietnam;  con cobertura en política (apenas un 25 por ciento del sitio), entretenimiento, ecología, noticias internacionales y humor, desde una perspectiva progresista, afín al partido demócrata y con una penetración tal entre lectores que para 2010 rebasaba 22 millones de usuarios cada mes, dejando lejos a rivales de derecha tan exitosos como Druge Report


Su truco editorial consiste en detectar los términos de búsqueda más frecuentes en Google para redactar reportajes referidos a ellas y extraer los mejores contenidos de otros portales (40 por ciento de los contenidos del medio se maquilan, llamémosle así, por outsourcing); luego se diseñan historias de manera que alcancen rápidamente la optimización del motor de búsqueda. Pero el verdadero secreto del éxito de Huffington Post reside en los comentarios de los lectores, los cuales pueden llegar, en frecuencia, a 5 mil por nota, con lo que se ha convertido en una red social y empíricamente se comprueba lo dicho por Arianna: “la gente no solo quiere consumir información, quiere participar. En reconocer ese impulso está el futuro del periodismo”.

Al paso del tiempo, Huffington Post ha creado comunidades de usuarios de sitios especializados como “HuffPost GlobalBlack”, dirigidos a los lectores de comunidades étnicas, con “la visión de la experiencia negra”, según un comunicado del medio y temáticas controvertidas como la del sitio “HuffPost Divorce”, sin olvidar las páginas web dedicadas a información local, como Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Denver. Su audiencia más prestigiosa (conformado por líderes de opinión y personas del upper crust) crece a un ritmo de 22 por ciento (porcentaje de diciembre de 2009 en comparación con diciembre de 2010 ), y se ubica en el tercer lugar de audiencia mensual del mundo (apenas detrás de The New York Times Brand y de Mail Online) en el rubro de periódicos online y en el segundo lugar en tráfico diario, según datos proporcionados por ComScore en diciembre de 2010. Un años antes, había rechazado una oferta de Yahoo! por 120 millones de dólares, pero la oferta de compra presentada por Tim Armstrong (Presidente y CEO de AOL) era sustancialmente más atractiva.

Este giro financiero del medio fue el corolario de la propia transformación que había impreso a su vida personal Arianna Stassinopoulos, la reina de las relaciones públicas y la innovación en periodismo digital, nacida e 15 de julio de 1950 en Grecia, naturalizada norteamericana y madre de dos hijas. Había estudiado en la Universidad de Cambridge y en 1972 obtuvo su maestría en Economía. En 1980 mudó su residencia de Londres a Los Ángeles y comenzó a escribir artículos para la revista conservadora National Review, donde comandó las críticas mediáticas contra el affaire Clinton-Lewinsky y fue una de las principales promotoras de la renuncia del ex-presidente. Hasta hace algunos años, nadie imaginaba que la entonces comentarista conservadora y carismática esposa del magnate republicano Michael Huffington, divorciada en 1990 tras reconocer su marido su condición de bisexual, pudiera dar el salto primero en la política, arrollada como pre-candidata al gobierno de California en 2004, por el actor Arnold Scharzenegger y como militante demócrata “conversa”, seguidora ferviente del candidato presidencial John Kerry. Después, como fracasado personaje de televisión al lado del comediante Al Franken, en el programa Strange Bedfellows, comentarista radial de 7 Days in America, autora de once libros, entre ellos la biografía tanto de María Callas (1981) como de Picasso (1996), y exitosa bloggera top leída por cada vez más internautas.
Un día, Arianna tuvo la ocurrencia de invitar a blogueros famosos a colaborar con ella y el sitio, con 3.5 millones de visitantes únicos, se convirtió en una romería de intelectuales y celebridades. Desde ahí se pronunció contra la guerra de Irak, condenó al ex presidente George W. Bush y recientemente se pronunció contra la Secretaria de Estado Hillary Clinton: “En el infierno hay un lugar para quienes pudieron hacer algo para detener la guerra y no lo hicieron, y entre ellos se encuentra Hillary Clinton". 


En 2009, la revista Forbes la ubicó en el lugar número 12 en la lista de mujeres más influyentes del mundo. Pero su imagen pública no ha estado exenta de controversias: en Grecia los medios la acusan sistemáticamente de ambiciosa y en 2010 dos consultores demócratas, Peter Daou y James Boyce, la acusaron legalmente de robarles la idea de crear un agregador de noticias con tinte liberal, para competir con el conservador Druge Report. El chisme fue motivo de un extenso reportaje de Vanity Fair.
Cuando fundó Huffington Post, Arianna lo hizo a partir de tres principios que ella misma denomina las “3-E”: engagement (compromiso), empathy (empatía) y energy (energía). La primera se refiere al compromiso de la audiencia con el medio, en la que los ciudadanos aportan o comentan sus puntos de vista mediante posts; la segunda a la perspectiva optimista, difundiendo historias como la que protagonizó Seth Reams, un conserje de Portland, Oregon, quien, tras ser despedido y para no sentirse inútil, creó junto con su novia el portal “We’ve got time to help”, donde se conectan internautas de la localidad con tiempo extra, en su mayoría cesantes, con ganas de contribuir a la comunidad. Finalmente, la energía alude al dinamismo y evolución que debe tener cualquier medio de comunicación.  

Entre los célebres colaboradores eventuales de Huffington Post se encuentran Barack Obama, Hillary y Bill Clinton, Madonna y Bill Gates, recibiendo4 millones de comentarios por mes. El director gerente del Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, ha contribuido como bloguero con un post sobre empleo y crecimiento económico. Con la ventaja de acceder a la escala masiva de AOL, Huffington Post incrementó su target, generando la posibilidad de mayores espacios publicitarios. Este acuerdo representó la configuración de un nuevo medio de comunicación que captaría 270 millones de usuarios únicos al mes en el mundo y 117 millones de usuarios en EUA para el portal de Arianna, quien, además, sería la editora de contenidos en el resto de los sitios que integran AOL, como Engadget (comprado en 2005) y TechCrunch (comprado en 2010).

Lo interesante es que AOL, fundada en 1983, no busca tanto incrementar la audiencia sino reposicionar su marca, tan dispersa en productos no articulados unos con otros, y después de un fracaso comercial que no previó en 2001 con la adquisición de Time Warner por 100 mil millones de dólares y que provocó su crisis en 2009 cuando ambas compañías se separaron. AOL había dado varios bandazos casi mortales antes de formalizar la oferta al Huffington Post. Lejos estaban aquellos años en que había llegado a valuarse en más de 230 mil millones de dólares y contaba con 30 millones de usuarios en el mundo gracias a su software para acceder a Internet, muy popular a finales de los años 90.

Arianna Huffington justificó la venta de su sitio a AOL diciendo que viajaría al mismo destino, con la misma gente al volante y los mismos objetivos, pero ahora llegaría “mucho más rápido”. Antes había discutido con Kenny Lerer una frase que es el título del best seller del profesor Clayton Christensen: Dilema del Innovador; en este libro se explica cómo empresas exitosas con personal muy capaz, tienden a apegarse demasiado a las estrategias que los hicieron exitosos, quedando vulnerables a las condiciones cambiantes y la nueva realidad del mercado. Arianna, la innovadora, no iba a caer en este dilema. Tras el cierre de la operación de venta, publicó a ocho columnas: “no podemos esperar para comenzar el viaje”.

miércoles 2 de febrero de 2011

THE DAILY: NUEVO PERIÓDICO DE STEVE JOB Y RUPERT MURDOCH


Los diarios digitales compiten contra los formatos físicos en un duelo mortal sin tregua por ganar lectores. Pero las estadísticas no mienten: aún falta una buena cantidad de años para que el lector acostumbrado a recoger el periódico a las puertas de su casa migre al soporte digital. 

En su libro “The Vanished News”, Phillip Meyer, el célebre autor del “periodismo de precisión”, pronosticaba ese paso irreversible para 2043, pero curiosamente en 2008 se desdijo, con el argumento de que en aquel momento, cuando publicó su predicción, no existía Internet y su pesimismo se enfocaba más bien a criticar la inserción del variables mercantilistas en un escenario social donde la comunicación sería escasamente valorada y redundante. Otros analistas como Ross Dawson consideran que la impresión informativa verá su final en EUA el 2017, en el Reino Unido en 2019, en Canadá en 2020, en Finlandia y Singapur en 2021, y en México en 2033 [1].

Por lo pronto, la mayoría de los lectores de periódicos recurren lo mismo a la impresa y la digital, a veces a intervalos de menos de un par de horas entre una y otra, por lo que el fenómeno mediático que realmente espera ser estudiado no es la muerte de la prensa escrita, ni la victoria pírrica de la prensa digital, sino la convivencia de ambas opciones. El propio Meyer considera que el medio en papel “da mejor información local y es más cercano a la gente” [2] hipótesis que no concuerda con el número de internautas que prefieren enterarse de lo que sucede en su ciudad o en su barrio siguiendo los post de varios blog o los hashtags en Twitter.

Ahora bien, tampoco hace sentido lo contrario: el dominio de las notas globales ni por asomo lo tiene la red y menos el periodismo on line, a menudo tan efímero y por lo tanto urgido de interpretar sosegadamente el devenir de los acontecimientos. Sigue Meyer aduciendo que el periodismo auténtico, lo mismo en el plano físico como en el de la red, tiene que entrar en una nueva relación entre el mundo publicitario y el de la comunicación, porque “se estructura sobre la confianza y no solo con la mercadotecnia de la publicidad”[3], situación en la que cae más fácilmente el periodismo impreso, entre otras razones porque la red apenas anda en la exploración de los medios mercadotécnicos más convenientes para que sus sitios web sean  autofinanciables y en este rubro, la prensa física ya tiene un largo camino recorrido.  

Y cuando la disyuntiva entre prensa digital e impresa parecía alcanzar su cénit, un nuevo formato aparece en el horizonte con la asociación de Steve Jobs y Rupert Murdoch (que no deja de apostar por los contenidos de pago desde que The Wall Street Journal comenzó a cobrar por el acceso a su sitio web en 1997). El gigante grupo de comunicación New Corp, dueño de publicaciones como The Time y cadenas de televisión como Fox, se asocia con Apple, e invierten 30 millones de dólares durante el primer año, para publicar un rotativo exclusivo para iPad o la Galaxy Tab, dispositivos que pueden concebir un diseño semejante al diario impreso.

The Daily se devela en un acto en el Museo Guggenheim, Manhattan, en febrero del 2011 como aplicación de iTunes por suscripción (99 centavos por semana por el que descargará automáticamente cada mañana el número del día), sin versión en papel, con el reclutamiento de 150 periodistas coordinados por Jesso Angelo, un editor reconocido del New York Post, que parte de la premisa bélica de desbancar a los otros dos formatos, desde el soporte novedoso y las posibilidades de la Interface táctil de las tablets, así como la facilidad que brindan para el cross-media: links, videos, hipertextos, gráficos interactivos. 

Otra vez resulta descabellada y utópica la idea de compartir espacios entre diversas modalidades de periodismo: la única meta de este nuevo modelo de negocio consiste en desbancar al contrario y, en el caso de Apple, arrancar una estructura de pago a través de iTunes para las publicaciones impresas que pretendan migrar sus contenidos al espacio digital.

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